lunes, 20 de diciembre de 2010

Un mensaje por Navidad

Estamos en la semana de la celebración de la Navidad. La Navidad como sabemos es una de las fiestas más importantes del Cristianismo (junto con la Pascua y Pentecostés), que celebra el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en Belén.

La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia. Por ésta razón, no todas las denominaciones cristianas coinciden en la misma fecha.

Los orígenes de ésta celebración, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia, Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros.

Cuando el emperador Constantino I el Grande (231-337) se convirtió al cristianismo decretó como día festivo el 25 de Diciembre como fiesta del nacimiento de Jesús. Su finalidad era convertir a los paganos que adoraban al sol en cristianos.

La navidad comenzó a celebrarse con motivo de cristianizar la fiesta pagana del “nacimiento del sol invencible”o “nacimiento del sol de justicia”, que se celebraba cada 25 de Diciembre, y justificarle un propósito evangelístico declarándose a Cristo como el “sol de justicia” (Mal. 4.2); “astro que nace de lo alto” (Lucas 1:78); “Luz para alumbrar las naciones” (Lucas 2: 32); “Luz del Mundo” (Juan 8:12; 9:5).

Esta fue una estrategia evangelística que los cristianos antiguos aplicaron para combatir la idolatría de su tiempo, y apartarse de las fiestas paganas para desarrollar su propio culto al Señor Jesús.

Por tal razón, la navidad no debe ser motivo de disputas o de juicios por tradiciones o fechas respecto al nacimiento de Jesús. Los primeros cristianos aprovecharon la ocasión para hacer oír el mensaje del Rey Jesús entre sus familiares y amigos. De igual manera debemos de hacerlo nosotros.

No es solo convivencia familiar

Los fines de la Navidad eran puramente religiosos hasta que la mercadotecnia ha ido cambiando el sentido de esta fiesta cristiana mezclando su carácter religioso con la tradición de la convivencia familiar, que tampoco está mal. Pero la navidad no es solo un motivo de reunirnos en familia, tenemos que recuperar el propósito.

No es solo la tradicional celebración navideña

La navidad por ser la fiesta cristiana más popularizada del mundo contiene una serie de tradiciones:

La cena de navidad. Que consiste en un banquete a medianoche, en honor del nacimiento de Cristo, de manera parecida al banquete judío del Pesai. Tradicionalmente se come pavo, cerdo, cordero y otros platos.

Los pesebres o nacimientos navideños. Es la representación del nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén, y sus alrededores, en el que las figuras principales son el establo en donde nació Jesús, la familia, los animales y los pastores, también los tres reyes, y una estrella con una estela que también colocarse en lo alto del árbol de la navidad.

Los Villancicos. Son canciones o cantos alusivos al nacimiento de Cristo. Algunos como Noche de paz.

Las Chocolatadas. Son celebraciones para niños durante los días previos al 24 de Diciembre en nuestro país. Consiste generalmente en espectáculos infantiles con payasos, bailes, y entrega de regalos para todos. Es infaltable el chocolate caliente y el panetón.

Los alumbrados navideños. También se han convertido en una muestra de la época navideña, en donde las calles, avenidas, plazas, parques se colocan alumbrados llamativos y coloridos, algunos de gran belleza, principalmente en las calles más concurridas, además de árboles de Navidad de gran tamaño. También la gente coloca luces navideñas en los balcones y ventanas de las casas.

Intercambios de regalos. Desde el siglo XIX la navidad se popularizó la costumbre del intercambio de regalos; se creó a Santa Claus y regalar tarjetas de Navidad.

Costumbres que con el tiempo la mercadotecnia (en especial la norteamericana) aprovecharía para expandir la Navidad por el mundo dándole un carácter distinto al religioso, y con temas que poco o nada tienen que ver con la tradicional celebración navideña.

Hoy la navidad que es celebrada por los cristianos, pero también por los no cristianos y aún ateos es solo en la mayoría de los casos un mero festejo de convivencia social y familiar o prácticas tradicionales de celebración. Pero, qué es entonces la navidad?

La navidad es el aniversario del nacimiento de un Soberano

El verdadero sentido de la palabra navidad dista mucho del comer pavo el día 24, colocar el arbolito en la sala de tu casa, recibir la visita de santa Claus para premiar a nuestros niños buenos, irse a la playa, o celebrar una pachanga con los amigos.

El término Navidad es una contracción de la palabra Natividad (en latín Nativitas), que significaba entre los romanos EL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE UN EMPERADOR.

La navidad es el nacimiento del Rey Soberano y Salvador que vino a recuperar el reino perdido del hombre en el jardín del Edén a causa de su desobediencia. Es la restauración de la autoridad y dominio del hombre sobre toda la creación de Dios por Jesús el segundo Adán. Es la transformación de un pueblo creyente de la esclavitud a un reino de reyes.

La Biblia dice en Lucas 2.10-11

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”

Lucas 2: 32 es el versículo donde se aprecia mejor el significado mundial del nacimiento de Jesús:

“Luz para revelación a los gentiles, 

Y gloria de tu pueblo Israel”

A la canción de este pasaje se le conoce como Nunc Dimitis. El evangelista Lucas nos asegura que el nacimiento del Salvador en este mundo significa para su pueblo el traslado del reino de las tinieblas a al reino de la luz, del amado Hijo de Dios, Rey de reyes y Señor de señores.

Lucas 19:10 dice: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”

Apocalipsis 1:5-6 ” …Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos”.

Por Jorge Arévalo

Un mensaje por Navidad

Estamos en la semana de la celebración de la Navidad. La Navidad como sabemos es una de las fiestas más importantes del Cristianismo (junto con la Pascua y Pentecostés), que celebra el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en Belén.

La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia. Por ésta razón, no todas las denominaciones cristianas coinciden en la misma fecha.

Los orígenes de ésta celebración, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia, Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros.

Cuando el emperador Constantino I el Grande (231-337) se convirtió al cristianismo decretó como día festivo el 25 de Diciembre como fiesta del nacimiento de Jesús. Su finalidad era convertir a los paganos que adoraban al sol en cristianos.

La navidad comenzó a celebrarse con motivo de cristianizar la fiesta pagana del “nacimiento del sol invencible”o “nacimiento del sol de justicia”, que se celebraba cada 25 de Diciembre, y justificarle un propósito evangelístico declarándose a Cristo como el “sol de justicia” (Mal. 4.2); “astro que nace de lo alto” (Lucas 1:78); “Luz para alumbrar las naciones” (Lucas 2: 32); “Luz del Mundo” (Juan 8:12; 9:5).

Esta fue una estrategia evangelística que los cristianos antiguos aplicaron para combatir la idolatría de su tiempo, y apartarse de las fiestas paganas para desarrollar su propio culto al Señor Jesús.

Por tal razón, la navidad no debe ser motivo de disputas o de juicios por tradiciones o fechas respecto al nacimiento de Jesús. Los primeros cristianos aprovecharon la ocasión para hacer oír el mensaje del Rey Jesús entre sus familiares y amigos. De igual manera debemos de hacerlo nosotros.

No es solo convivencia familiar

Los fines de la Navidad eran puramente religiosos hasta que la mercadotecnia ha ido cambiando el sentido de esta fiesta cristiana mezclando su carácter religioso con la tradición de la convivencia familiar, que tampoco está mal. Pero la navidad no es solo un motivo de reunirnos en familia, tenemos que recuperar el propósito.

No es solo la tradicional celebración navideña

La navidad por ser la fiesta cristiana más popularizada del mundo contiene una serie de tradiciones:

La cena de navidad. Que consiste en un banquete a medianoche, en honor del nacimiento de Cristo, de manera parecida al banquete judío del Pesai. Tradicionalmente se come pavo, cerdo, cordero y otros platos.

Los pesebres o nacimientos navideños. Es la representación del nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén, y sus alrededores, en el que las figuras principales son el establo en donde nació Jesús, la familia, los animales y los pastores, también los tres reyes, y una estrella con una estela que también colocarse en lo alto del árbol de la navidad.

Los Villancicos. Son canciones o cantos alusivos al nacimiento de Cristo. Algunos como Noche de paz.

Las Chocolatadas. Son celebraciones para niños durante los días previos al 24 de Diciembre en nuestro país. Consiste generalmente en espectáculos infantiles con payasos, bailes, y entrega de regalos para todos. Es infaltable el chocolate caliente y el panetón.

Los alumbrados navideños. También se han convertido en una muestra de la época navideña, en donde las calles, avenidas, plazas, parques se colocan alumbrados llamativos y coloridos, algunos de gran belleza, principalmente en las calles más concurridas, además de árboles de Navidad de gran tamaño. También la gente coloca luces navideñas en los balcones y ventanas de las casas.

Intercambios de regalos. Desde el siglo XIX la navidad se popularizó la costumbre del intercambio de regalos; se creó a Santa Claus y regalar tarjetas de Navidad.

Costumbres que con el tiempo la mercadotecnia (en especial la norteamericana) aprovecharía para expandir la Navidad por el mundo dándole un carácter distinto al religioso, y con temas que poco o nada tienen que ver con la tradicional celebración navideña.

Hoy la navidad que es celebrada por los cristianos, pero también por los no cristianos y aún ateos es solo en la mayoría de los casos un mero festejo de convivencia social y familiar o prácticas tradicionales de celebración. Pero, qué es entonces la navidad?

La navidad es el aniversario del nacimiento de un Soberano

El verdadero sentido de la palabra navidad dista mucho del comer pavo el día 24, colocar el arbolito en la sala de tu casa, recibir la visita de santa Claus para premiar a nuestros niños buenos, irse a la playa, o celebrar una pachanga con los amigos.

El término Navidad es una contracción de la palabra Natividad (en latín Nativitas), que significaba entre los romanos EL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE UN EMPERADOR.

La navidad es el nacimiento del Rey Soberano y Salvador que vino a recuperar el reino perdido del hombre en el jardín del Edén a causa de su desobediencia. Es la restauración de la autoridad y dominio del hombre sobre toda la creación de Dios por Jesús el segundo Adán. Es la transformación de un pueblo creyente de la esclavitud a un reino de reyes.

La Biblia dice en Lucas 2.10-11

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”

Lucas 2: 32 es el versículo donde se aprecia mejor el significado mundial del nacimiento de Jesús:

“Luz para revelación a los gentiles,  Y gloria de tu pueblo Israel”

A la canción de este pasaje se le conoce como Nunc Dimitis. El evangelista Lucas nos asegura que el nacimiento del Salvador en este mundo significa para su pueblo el traslado del reino de las tinieblas a al reino de la luz, del amado Hijo de Dios, Rey de reyes y Señor de señores.

Lucas 19:10 dice: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”

Apocalipsis 1:5-6 ” …Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos”.

Por Jorge Arévalo

viernes, 17 de diciembre de 2010

El principio de la Propiedad

El principio de propiedad se refiere a todo lo que una persona tenga por derecho exclusivo poseer y controlar como su verdadera propiedad.

El hombre tiene el derecho de poseer y controlar su propia conciencia, pensamientos, opiniones, ideas, sentimientos (su propiedad interna); como también de poseer y ejercer dominio sobre sus terrenos, propiedades, dinero (que vendría a ser su propiedad externa).

La Biblia enseña que Dios es el Creador de todas las cosas así como de nuestras propias vidas. El posee y siempre está en control de Su propiedad.

En su bondad, Dios, le ha conferido al hombre la facultad de poseer y ejercer el dominio de Su propiedad, esto incluye, terrenos, casas, dinero, habilidades y conocimiento y salud). El hombre, por tanto, tiene el mandato de ser un mayordomo fiel de lo que se le ha dado.

El apóstol Pablo es un gran ejemplo de un propietario que es un mayordomo fiel. En Hechos 24:16 dice: “Y por esto, procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres”.

Pablo, pues, cuidaba excelentemente la propiedad interna de su conciencia. La mantenía limpia como quién había de dar cuenta.

La propiedad llevada al terreno político

John Locke, afamado político británico escribió en su tratado De Gobierno Civil: “Para el hombre, siendo la obra maestra de un Hacedor omnipotente e infinitamente sabio: todos los siervos de un Soberano Señor, enviados al mundo por Su orden y sobre Sus negocios, son Su propiedad, Su obra maestra hecha para Su placer, no para el placer de unos a otros....”

Locke, afirma que, el hombre tiene una propiedad sobre su propia persona concedida por Dios.

Razón por la cual, Stephen McDowell en su libro “Liberando las Naciones” dice:”Ningún gobierno o poder debe invadir la propiedad del ser humano de su libre conciencia ni su libertad civil”. La propiedad interna o externa del hombre es un derecho inalienable. Esta es la razón por la que los gobiernos deben de protegerla.

Inalienable según el diccionario significa que no se puede “ni ceder ni vender legalmente”. El gobierno está para proteger toda propiedad del ser humano.

El principio de propiedad nos asegura que ninguna propiedad que es nuestra puede ser tomada por otros sin nuestro consentimiento.

¿No es acaso la violación de este principio lo que está llevando a ciertos gobernantes como es el caso del tradicional distrito de Barranco a vender o concesionar cada vez más espacios públicos sin el consentimiento de sus gobernados?

Respetar el principio de propiedad lleva a cualquier gobierno a edificar sobre la base de la prosperidad y libertad para todos sus ciudadanos.

Jorge Arévalo

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Gobernando con el principio de la individualidad

El principio de la individualidad nos enseña que todos los hombres somos creados por Dios como seres únicos y distintos. Cada uno de nosotros tiene una existencia bien definida con talentos y habilidades únicos que nos hacen especial ante los demás.

Efesios 1: 11 dice que hemos sido ”predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”.

Los expertos de la ciencia también nos confirman que somos seres únicos en la tierra. Dios nos creó con un diseño único para cumplir su propósito.

Somos únicos en nuestro aspecto exterior, pues, tenemos características físicas especiales que nos hacen únicos ante los demás, como las huellas digitales, tono de voz y el patrón nervioso interior del ojo.

De igual manera, somos únicos en nuestro aspecto interior. Nuestras características internas como nuestros pensamientos, opiniones, emociones y actitudes nunca son iguales a los de otro.

Las Escrituras también nos enseña que el Soberano Creador trata a cada uno de sus hijos de manera personal, a cada cual lo llama por su nombre. Eso quiere decir que El no colectiviza su creación. Cada uno es diferente y tiene propósito específico en la vida.

Pero, así como somos seres únicos, individualmente diferente a los demás, la verdad es también que somos parte de un cuerpo humano universal.

Pablo, el Apóstol, nos dice su epístola a los Romanos 12: 4-5: ”porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”.

Es decir, cada uno es un miembro diferente a los demás, pero al mismo tiempo es parte de un cuerpo en general. Y eso nos hace responsable de nuestras acciones ante los demás. Por tal razón debemos respetar la vida, la libertad, y la propiedad de nuestros semejantes.

Asimilar el principio de la individualidad es tan importante para la buena vida en sociedad, porque esto afecta áreas como la familia, la economía, la educación y el gobierno.

Por ejemplo, en la familia un padre no puede tratar a sus hijos por igual, deberá respetar la individualidad de cada uno de ellos con sus características y necesidades únicas.

En la educación, el maestro no podrá responsabilizar de la mala acción de uno de sus estudiantes castigando a todo el salón. Esta injusticia podría provocar la rebelión y el resentimiento de los demás.

En el gobierno, con uno que elimine las leyes u ordenanzas económicas que nos tratan a todos por igual, favorecería a la creación de mayores riquezas, pues de honrar la creatividad y la habilidad de cada uno de los peruanos (que es reconocido en el mundo entero) de hacer negocios, habría mayor prosperidad nacional. Pero, esto no puede ser posible con más leyes y reglamentos igualitarios, que obstaculizan la libre empresa, fortalece la burocracia, y crea cada vez más impuestos. Este tipo de gobierno apaga el entusiasmo y creatividad de cualquier individuo emprendedor y lo obliga a emigrar a otros países con leyes más justas y de mayores oportunidades.

Vale la pena recalcar que un buen modelo de gobierno libre, es uno que reconoce en sus ciudadanos características únicas, talentos y creatividad propia con los cuales aportar en la construcción de una sociedad con mayor calidad de vida.

Desde esta perspectiva de la individualidad, el estado debe existir para servir al hombre y no el hombre al estado. La función del estado es proteger la vida, libertad y propiedad.

Hay gobiernos que dicen defender la igualdad entre los hombres. Planifican la economía de sus ciudadanos para ser repartidos a todos por igual, pero vemos luego que ellos como la única élite de poder sí gozan de privilegios, riquezas y prosperidad material mayores que todos, contradiciendo así sus propios principios de igualdad.

Cada hombre con sus talentos y habilidades, debe disponer de la libertad de cuánta riqueza quiere crear. Y esto dependerá sin duda alguna, de su mayor diligencia, creatividad y responsabilidad personal. El proverbio bíblico dice que ”el hombre diligente delante de los reyes estará, más el perezoso vendrá a la pobreza” (parafraseado por mí).

Los nuevos gobiernos que están próximos a asumir, deben asegurarse gobernar con los mejores principios como la individualidad. No deben de gobernar con ideas socialistas o comunistas de colectivismo y de dictadura que tanto daño ha causado al país.

Gobernar con el consentimiento de los gobernados es una forma de buen gobierno dentro de nuestra república constitucional descentralizada y democrática.

Por Jorge Arévalo

lunes, 13 de diciembre de 2010

El principio de la Unidad

Al comenzar un nuevo año y presentarse nuevos retos estamos desafiados a buscar la unidad como una estratégica para alcanzar todo éxito. Las alianzas para trabajar en unión con otros debe buscarse que se de manera voluntaria, sin imposiciones para que se den los mejores resultados.

La meta de las autoridades civiles recién electas debería ser buscar la unidad con las demás instituciones de la comunidad como la familia, la educación y la iglesia para juntos resolver los problemas transversales de la ciudad.

En el matrimonio el hombre y la mujer llegan a ser simbólicamente una carne. Su meta es ser más que una amistad; es ser una unidad. De igual manera los nuevos gobiernos civiles deberán buscar esa clase de unidad de pacto para con los otros actores de la sociedad, sin que eso signifique pérdida de identidad. Porque la unidad en el matrimonio no significa pérdida de personalidad en la personalidad del otro. Significa ayudar a que la otra persona llegue a ser la totalidad de lo que puede llegar a ser.

Los gobiernos locales y regionales que empiezan a regir a partir del 1 de Enero de este próximo año deberán buscar fortalecer su unión con las demás instituciones civiles de su jurisdicción, buscar su ayuda para poder desarrollar propósitos civiles como el desterrar el problema de la delincuencia, drogas, accidentes de tránsito, etc.

La unión también debe ser con la empresa privada que no solamente beneficie a la gente involucrada directamente, sino también a los más necesitados del sector en formas de puestos de trabajo, desarrollo de talleres productivos, así como incentivos de toda forma de emprendimiento.

Un pueblo que trabaja junto y en unidad trae un gran incremento a la fortaleza de un país. La aplicación de los principios de unidad en los diferentes niveles de gobierno permitirá que estos trabajen juntos por el bien de todos.

Jorge Arévalo

sábado, 20 de noviembre de 2010

La importancia del autogobierno

Con este artículo sobre el autogobierno quiero empezar a escribir respecto de los principios bíblicos que hacen grande a una nación.

El autogobierno o gobierno interno, es la capacidad del individuo de dirigir y controlar su propia vida. La Biblia enseña que aquel que puede enseñorearse de su propio espíritu es el que está en la capacidad de gobernar una ciudad: “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad”. (Proverbios 16:32).

El erudito Holandés del siglo XVII Hugo Grotius, resumió el principio de autogobierno con la siguiente declaración: “El que no sabe como gobernar un reino, no puede administrar una Provincia; ni tampoco puede gobernar una Provincia, ni puede ordenar una Ciudad; quien no sepa regular una Villa; no puede guiar a una Familia; ni tampoco puede gobernar bien una Familia que no sabe Gobernarse a sí misma; ni tampoco nadie puede Gobernarse a sí mismo a menos que su razón sea Enseñorearse, Disponer y Devorar a sus vasallos; tampoco la Razón puede gobernar a menos que ella misma sea gobernada por Dios y (completamente) obediente a El.”

Lo que dice es que el hombre que no sabe gobernarse a sí mismo no está en capacidad de gobernar sobre otros.

1 Timoteo 3:5 dice que si no sabe gobernar su casa no sabrá gobernar otras instancias (como la iglesia o la ciudad): “que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no saber gobernar su casa ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)”.

El caos, el desorden, la corrupción imperante en una administración local, regional o nacional no es más que un reflejo de la falta de autogobierno del gobernante en su vida interior. Por tal razón es muy importante darle total atención a este tema del autogobierno.

Participé recientemente como candidato a alcalde de mi distrito en las elecciones municipales del mes pasado y comprobé que la mayor demanda de los vecinos a sus candidatos era en cuanto a la seguridad ciudadana, debido al alto índice de delitos y faltas registrados en la Comisaría del sector en perjuicio de las personas y la propiedad.

Los vecinos demandan mayor inversión en el tema, como más cámaras de videos vigilancia, más carros y motos para el control de las calles, más personal de serenazgo, etc. Pero todo este problema sería menor si pusiéramos mayor atención al desarrollo del autogobierno en nuestras vidas. La ciudad fuera más bella porque habría mayor presupuesto invertido en obras públicas porque la responsabilidad ciudadana sería más evidente.

Mientras más autogobierno interno posee una persona, menos gobierno externo necesita. Consecuentemente, se requieren más reglas, leyes y mayores presupuestos para mantener a la gente actuando correctamente, nos refiere Stephen McDowell en su libro: “Liberando las Naciones”.

La historia nos enseña que el hombre puede controlarse a sí mismo, pero solo en un grado limitado. Puesto que el autogobierno no puede ser impuesto exteriormente y el hombre es limitado en su autodisciplina personal, debe haber entonces otra fuente de control interno. Y esa fuente mis queridos amigos es Dios y Su Palabra tan necesarios para el desarrollo del autogobierno en nuestras vidas. Lo dijo Hugo Grotius: “el hombre únicamente puede ser realmente autogobernado si su razonamiento, voluntad y deseo están gobernados por Dios. La base del autocontrol es la obediencia al Creador y Sus normas de conducta que se encuentran en la Biblia.

James Madison , cuarto presidente de los Estados Unidos y principal arquitecto de la Constitución de este país, expresó: “Hemos comprometido todo el futuro de la civilización Norteamericana, no sobre el poder del gobierno, lejos de ello, hemos comprometido el futuro de todas nuestras instituciones políticas sobre la capacidad de autogobierno de la humanidad; sobre la capacidad de todos y cada uno de nosotros de autogobernarnos, controlarnos y sustentarnos nosotros mismos de acuerdo a los Diez Mandamientos de Dios.

Afirmo que sin auto-gobierno cualquier gobierno está destinado a fracasar.

Desafío hoy a todas las instituciones que son responsable de la educación de los hijos a poner especial énfasis en el desarrollo del autogobierno por el bien de todos en general.

Jorge Arévalo

viernes, 19 de noviembre de 2010

Humanismo vs Cristianismo

Vivimos en la era del humanismo. El humanismo es una religión bastante simple. El humanista cree lo siguiente:


­1. La tierra pertenece al hombre, no a Dios. La propiedad original, o sea, el título original a la tierra, pertenece al hombre.

2. El hombre criatura dirige a Dios Creador. En realidad, el hombre es el creador, porque solo él comprende y controla la naturaleza.

3. Por lo tanto, el hombre hace las reglas, lo que significa que una élite hace las reglas para todos los demás.

4. "El hombre propone, y el hombre dispone." ­El y solo él subyuga la tierra. El es responsable solo ante el hombre, lo que significa, desde luego, que la inmensa mayoría de los hombres responden a un pequeño grupo. El hombre es el juez soberano del universo.

­

5. El futuro pertenece al hombre autónomo (auto-ley), o sea, a los que adoran al hombre como Dios.


­Los cristianos no están de acuerdo con ninguna de tales declaraciones humanistas.


­

1. La propiedad original pertenece a Dios. Dios, crea, posee, y controla la tierra no el hombre.

­2. El Creador gobierna la criatura. Dios es soberano. Dios ha delegado a la humanidad una propiedad subordinada. Dios está a cargo.

­3. Por lo tanto, Dios ha hecho las reglas (leyes).

­4. Los hombres son responsables ante Dios de acatar las reglas. El hombre propone y dispone solo dentro del decreto y plan de Dios. Dios juzga al hombre de acuerdo con su ley.

5. El futuro pertenece a Dios y al pueblo de Dios.


­He ahí: dos religiones rivales, y dos perspecti­vas rivales de Dios; y la tierra es su campo de batalla. Una y otra están en pugna mortal. Pero los humanistas han tenido una perspectiva mucho mas clara de la verdadera naturaleza de la batalla. Se han preparado para ella por mucho más tiempo que los cristianos.

­

No debemos cometer el mismo error que han cometido con tanta frecuencia los humanistas. Esta guerra se hace en todos los frentes: la Iglesia, el Estado (escribo Estado con mayúsculo cuando me refiero al gobierno en general), la educación, el arte, la economía, y la ciencia. La economía es un aspecto de esta batalla, pero no es el aspecto central; ni la política ni la economía son centrales. La adoración de Dios lo es. Lo central entonces es: ¿Cuál Dios debiera la humanidad adorar? ¿El Dios de la Biblia o el dios de la imaginación humana?

­

Los humanistas ven al Estado como la institución mas poderosa del hombre. La suya es una religión de poder, así que, hacen que el Estado sea la institución central. Hacen del Estado su Iglesia. Lo que dicen los cristianos es que la Iglesia, como la institución a quien Dios ha encomendada su palabra y sus sacramentos, es la institución central. La Biblia enseña que las puertas del Hades no prevalecerán contra la Iglesia.


Gary North